BABEL, (IMPERDIBLE)
Una discoteca en Japón, una carretera en Marruecos, un Matrimonio en Tijuana. Escenarios que se conectan, insospechadamente, para retratar una aldea global repleta de desgarros, soledades e injusticias. Babel, la nueva cinta de Alejandro González Iñárritu, plantea que un disparo en Marruecos puede cambiarla vida de una inmigrante mexicana o una adolescente japonesa.
Yussef y Amed, dos niños pastores, juegan con el rifle que les regalo su padre. Richard (Brad Pitt) y Susan (Cate Blanchet), una pareja de turistas, reciben un disparo en medio del desierto. Amelia (Adriana Barraza), una nana mexicana, que junto su sobrino Santiago, (Gael García) lleva a dos niños a su cargo al matrimonio de su hijo. Cheiko (Koji Yakusho), una adolescente sordomuda, enfrenta la muerte de su madre y la inestabilidad emocional que le provocó.
La última entrega de la trilogía compuesta por Amores perros y 21 Gramos despliega, nuevamente, el tema de la causalidad para estructurar una historia coral en la que fatalidad se disfraza de destino. El filme escarba en prejuicios ampliamente difundidos (musulmanes terroristas, inmigrantes delincuentes), descartándolos con historias llenas de humanidad, pero no por eso menos crudas, directas y brutales.
Babel es un disparo al corazón de la globalización. La cinta demuestra que, tal como en el episodio bíblico de la Torre de Babel, la incomunicación puede volverse una maldición, sobre todo para los más débiles, aplastados constantemente por figuras de poder como la policía.
Sin duda, la obra más ambiciosa de González Iñárritu. Babel fue filmada en tres continentes, con al menos cinco idiomas en pantalla, acompañada de la música de Gustavo Santaolalla - el productor musical más exitoso del momento - la presencia de Brad Pitt - el actor más deseado del mundo - y una puesta en escena desconcertante. Semejante hazaña ya le valió, al mexicano, coronarse como mejor director en Cannes y postular en siete categorías al Globo de Oro. A estas alturas el camino al Oscar ya está trazado.
Yussef y Amed, dos niños pastores, juegan con el rifle que les regalo su padre. Richard (Brad Pitt) y Susan (Cate Blanchet), una pareja de turistas, reciben un disparo en medio del desierto. Amelia (Adriana Barraza), una nana mexicana, que junto su sobrino Santiago, (Gael García) lleva a dos niños a su cargo al matrimonio de su hijo. Cheiko (Koji Yakusho), una adolescente sordomuda, enfrenta la muerte de su madre y la inestabilidad emocional que le provocó.
La última entrega de la trilogía compuesta por Amores perros y 21 Gramos despliega, nuevamente, el tema de la causalidad para estructurar una historia coral en la que fatalidad se disfraza de destino. El filme escarba en prejuicios ampliamente difundidos (musulmanes terroristas, inmigrantes delincuentes), descartándolos con historias llenas de humanidad, pero no por eso menos crudas, directas y brutales.
Babel es un disparo al corazón de la globalización. La cinta demuestra que, tal como en el episodio bíblico de la Torre de Babel, la incomunicación puede volverse una maldición, sobre todo para los más débiles, aplastados constantemente por figuras de poder como la policía.
Sin duda, la obra más ambiciosa de González Iñárritu. Babel fue filmada en tres continentes, con al menos cinco idiomas en pantalla, acompañada de la música de Gustavo Santaolalla - el productor musical más exitoso del momento - la presencia de Brad Pitt - el actor más deseado del mundo - y una puesta en escena desconcertante. Semejante hazaña ya le valió, al mexicano, coronarse como mejor director en Cannes y postular en siete categorías al Globo de Oro. A estas alturas el camino al Oscar ya está trazado.
